miércoles, 19 de mayo de 2010

Ten mi amor, ten mi odio.

Cómo me acuerdo siempre de ti, cómo te llevo conmigo, cómo no te me quitas de las ganas. Ganas de oler tus pestañas, de ver tu perfume, de tocar tus ideas, de morder tu mirada. Ganas de no amarte cuando no estás conmigo, de olvidarme de ti hasta que vuelvas. Ganas de ganarte para siempre la batalla del olvido. Ganas de tener ganas muertas.

Vamos haciendo un trato, desde hoy, ahora. Vamos jurándonos celo eterno, rivalidad sin tregua, odio que no se deje amedrentar. Vámonos al campo de batalla a compartir trinchera cada cual con la soledad. Yo quiero ser tormento diario en tu faena, ojo de tormenta que no mire para atrás. Yo quiero ser burbuja de fuego en tu sangre, red de seda en tu vuelo de mosca atolondrada. Quiero ser anzuelo y te quiero a ti, pez bagre que embruja aleteando mi mirada. Te quiero a ti, Fabiolita linda, en el desvelo prolongado. En la vigilia estoica con resistencia espartana, desde el destello primero de la mañana hasta el suspiro último que nazca ahogado en mi garganta te quiero a ti.

Te amo, te amo tanto… te amo Fabiola. Hazle como quieras, pero te amo. Haces capricho, te indignas, te enojas, mueres de celos, me reprochas y yo te amo. Agoniza el alba, aúlla el perro, delira la locura humana y yo te amo. Tú sabes que te amo desde el aleteo de una mariposa herida, desde el robalo que salta y se libra del anzuelo, con la porfía del fuego que cimbra los corazones humanos: te amo desde el misterio de la noche hasta el resplandor del Sol. Te amo chingado. Te amo corazón.

Pero te odio. Te odio tanto. Cuando llego al departamento y no estás no te soporto. Eres tedio cuando detrás de cada puerta, en cada sonrisa de muchacha, bajo cada piedra que pateo no te encuentro. Cómo quisiera borrarte cada vez que no te veo (así, podría olvidarte durante cada parpadeo). ¿No fuiste hecha para mí, no me encontraste y te encontré, no soy lo que siempre habías querido, no quiero morirme y matarme contigo? Entonces, ¿qué madre haces lejos de mí, por qué estudias, por qué no vivo en Ocotlán, por qué existe la distancia, por qué te amo y te odio si es tan sencillo olvidar?

¿Ves? ¿Ves como no puedo estar pero ni tantito lejos de ti? ¿O crees que mi amor es eterno, inmutable, romántico, incondicional? No, no mi amor no es de esos. Mi amor respira vanidad. Mi amor te quiere aquí, siempre para mí. Mi amor sin ti se va a acabar. Mi amor cambia cuando estás lejos, cuando no te ve, cuando no te ama. Mi amor es cien por ciento sincero, si no está contigo no quiere durar. Mi amor es pasajero, mi amor es daga, mi amor finaliza, concluye, acaba: mi amor es de verdad. Tómalo, exprímelo, abusa de él. Si lo cocinas te lo tienes inmediatamente que comer. Nada de refrigerarlo, nada de sorberlo de a poquito. Mi amor es un hielito que se está descongelando. Tenlo así, sabiendo que si quiero te lo quito. Tenlo sabiendo que es tan solo para ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario